Ilusiones miguel del arco

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Es 22 de diciembre, no es la víspera de la Navidad, pero no está lejos, y acaba de llegarme la noticia de que producciones Kamikaze dejará el teatro Pavón de Madrid, con su espectacular exterior art decó del arquitecto Teodoro de Anasagasti, en enero de 2021. Es un shock y una decepción: un shock porque esta compañía ha convertido un local de Lavapiés -una zona de la ciudad popularizada por las películas de Almodóvar- que siempre me ha parecido un auditorio más bien frío y funcional, aunque con un exterior glorioso, en uno de los teatros más emocionantes de Madrid: una decepción porque tanto el Ayuntamiento como la Comunidad de Madrid tienen que proteger sus bienes culturales y no parecen hacerlo; el Pavón Kamikaze había creado obras que importaban, que hacían que el público acudiera a esta sala y que obtuvieran una serie de premios, entre ellos el Premio Nacional de Teatro en 2017.

El equipo artístico formado por Miguel del Arco, Israel Elejalde, Aitor Tejada y Jordi Buxó lo hizo a través de una programación imaginativa, de la puesta en escena de producciones agudas y contemporáneas, de la apuesta por la nueva escritura (tanto nacional como internacional) y del toque personal. Cada función era introducida por uno de los responsables artísticos del teatro, que hacía sentir al público que tenía un papel que desempeñar en la función de esa noche. Se trataba de una visión del teatro arraigada en la comunidad, en el reconocimiento de que el teatro sólo existe cuando se tiene un público con el que se participa y que se siente parte de lo que se presenta. Cuando del Arco, Elejalde, Tejada y Buxó («los Kamikazes») se hicieron cargo del Pavón en septiembre de 2016, lo hicieron sin un euro de subvención estatal, creando lo que denominaron un teatro privado con vocación de teatro público, de forma parecida a lo que había hecho el Teatre Lliure de Barcelona 40 años antes, de nuevo con un equipo artístico en lugar de una sola persona al frente.

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La obra a representar, inspirada libremente en Seis personajes en busca de autor, los protagonistas de la obra de Pirandello irrumpen en la representación de un montaje actual y reclaman con vehemencia su derecho a contar su historia real, que para ellos es mucho más interesante que la ficción de nuestros escenarios. El autor pretende crear ilusión. Utiliza de forma apologética esta palabra que tanto dolor causa a sus personajes en La obra que se va a representar. La ilusión, al fin y al cabo, es la esencia con la que trabaja el teatro, la ilusión de un momento de realidad que puede invitar a la reflexión y, con suerte, a la emoción. Unos actores y un espacio donde desarrollar su actuación. Nada más. Prácticamente sin escenografía, sin grandes despliegues de iluminación, vestuario o atrezzo. Los actores y la palabra viva.

Rock..baladas y + en ingles..

Es 22 de diciembre, no es la víspera de la Navidad pero no está lejos, y me llega la noticia de que producciones Kamikaze dejará el teatro Pavón de Madrid, con su espectacular exterior art decó del arquitecto Teodoro de Anasagasti, en enero de 2021. Es un shock y una decepción: un shock porque esta compañía ha convertido un local de Lavapiés -una zona de la ciudad popularizada por las películas de Almodóvar- que siempre me ha parecido un auditorio más bien frío y funcional, aunque con un exterior glorioso, en uno de los teatros más emocionantes de Madrid: una decepción porque tanto el Ayuntamiento como la Comunidad de Madrid tienen que proteger sus bienes culturales y no parecen hacerlo; el Pavón Kamikaze había creado obras que importaban, que hacían que el público acudiera a esta sala y que obtuvieran una serie de premios, entre ellos el Premio Nacional de Teatro en 2017.

El equipo artístico formado por Miguel del Arco, Israel Elejalde, Aitor Tejada y Jordi Buxó lo hizo a través de una programación imaginativa, de la puesta en escena de producciones agudas y contemporáneas, de la apuesta por la nueva escritura (tanto nacional como internacional) y del toque personal. Cada función era introducida por uno de los responsables artísticos del teatro, que hacía sentir al público que tenía un papel que desempeñar en la función de esa noche. Se trataba de una visión del teatro arraigada en la comunidad, en el reconocimiento de que el teatro sólo existe cuando se tiene un público con el que se participa y que se siente parte de lo que se presenta. Cuando del Arco, Elejalde, Tejada y Buxó («los Kamikazes») se hicieron cargo del Pavón en septiembre de 2016, lo hicieron sin un euro de subvención estatal, creando lo que denominaron un teatro privado con vocación de teatro público, de forma parecida a lo que había hecho el Teatre Lliure de Barcelona 40 años antes, de nuevo con un equipo artístico en lugar de una sola persona al frente.

2033 (tráiler oficial) subtítulos en español

Entre la selección de artistas de esta edición, presentamos a Guillem Nadal con dos piezas recientes de su serie de calaveras. Cristina Babiloni presenta una de sus pinturas matéricas marinas, que muestra su preocupación por los océanos y los corales. El artista alemán Wolfgang Flad presenta dos maderas contrachapadas pintadas con spray y talladas. Jorge Barbi, a través de su Cábaco Z, juega con el azar y el paso del tiempo a través de maderas encontradas.

Además, presentamos tres piezas del nuevo artista de la galería José Chafer. En sus esculturas se centra en la investigación de los pesos visuales, las tensiones y las múltiples formas posibles de alcanzar el punto de equilibrio y movimiento.

La Galería Álvaro Alcázar presenta, con motivo de esta nueva edición de Arte Madrid Apertura Origen, una exposición con las últimas obras de Rafael Canogar. Se trata de una muestra representativa de las obras pintadas durante el encierro y los meses posteriores. Las pinturas han sido realizadas sobre un material hasta ahora inédito en la carrera de Canogar; el metacrilato.

El uso de este material condiciona la estética de las obras aquí expuestas, que son en su mayoría pinturas verticales con uno o dos campos de color aplicados en el reverso y atravesados en el anverso por gruesas pinceladas de material. La transparencia del metacrilato permite pintar por ambas caras y, según el pintor, permite activar el espacio vacío entre las dos superficies. Además, Canogar les infunde una fuerte carga simbólica, ya que para él representan paisajes de cielo-tierra y tierra-aire, donde la huella del hombre se hace patente a través de las pinceladas.

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