Plantas que no se pueden tomar con sintrom

Plantas que no se pueden tomar con sintrom

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Anna-Barbara Utelli.Derechos y permisosImpresiones y permisosSobre este artículoCite este artículoUtelli, AB., Roy, B. & Baltisberger, M. La historia puede ser más importante que el ‘síndrome de polinización’ en la determinación de la estructura genética de las poblaciones de plantas: el caso de Aconitum lycoctonum (Ranunculaceae).
Heredity 82, 574-584 (1999). https://doi.org/10.1038/sj.hdy.6885070Download citationShare this articleAnyone you share the following link with will be able to read this content:Get shareable linkSorry, a shareable link is not currently available for this article.Copy to clipboard

Plantas de interior que limpian el aire y eliminan las toxinas

En cuanto llega el calor, también lo hacen las piernas y los tobillos hinchados, junto con dolores y molestias que no hacen más que empeorar a medida que el día se convierte en noche. Estos síntomas de mal retorno venoso pueden ser muy debilitantes pero, afortunadamente, hay una serie de extractos naturales de plantas que son muy eficaces para combatir esta condición.
En primer lugar, es importante revisar la dieta, dando prioridad a los polifenoles protectores de las venas. Éstos también aportan fibra, esencial para un tránsito intestinal óptimo, ya que un mal tránsito tiende a obstruir el retorno venoso.
En segundo lugar, en cuanto aparezcan los primeros síntomas, o incluso antes, hay ciertos suplementos que deben tomarse a diario cuando hace mucho calor o cuando se está de pie durante mucho tiempo.
El castaño de Indias se utiliza tradicionalmente para tratar las varices, la insuficiencia venosa crónica y los edemas de las piernas. Contiene escina, que reduce el tamaño y el número de poros de las membranas capilares, restringiendo así la pérdida de líquido hacia los tejidos vecinos. Esto mejora la circulación en las venas y disminuye la hinchazón de los pequeños vasos de las piernas. Este venotónico puede ser hasta 600 veces más potente que la rutina, con la que, sin embargo, puede combinarse para aumentar su eficacia.

Palmera areca

Además de su buen aspecto, las plantas de interior contribuyen a la salud humana en hogares, oficinas, escuelas y hospitales. Las investigaciones sugieren que los mayores beneficios de las plantas de interior son el bienestar y la mejora de la productividad. Se discute su influencia en la calidad del aire interior. Se están investigando los detalles sobre el número de plantas necesarias.
¿Puede el cultivo de plantas de interior ayudar realmente a convertir nuestros hogares, escuelas y lugares de trabajo en lugares mejores? Es una pregunta que han explorado numerosos estudios científicos y cuyos resultados están arrojando luz sobre la cuestión. Las plantas de interior nos ofrecen dos beneficios potenciales: la mejora del bienestar psicológico (mental) y la mejora de la salud física del ser humano (es decir, favorecen la forma física y la salud general).

Dracaena trifasciata

Los síndromes de polinización son conjuntos de rasgos florales que han evolucionado en respuesta a la selección natural impuesta por los diferentes vectores de polen, que pueden ser abióticos (viento y agua) o bióticos, como las aves, las abejas, las moscas, etc., a través de un proceso llamado selección mediada por polinizadores[1][2] Estos rasgos incluyen la forma de la flor, el tamaño, el color, el olor, el tipo y la cantidad de recompensa, la composición del néctar, el momento de la floración, etc. Por ejemplo, las flores rojas tubulares con abundante néctar suelen atraer a los pájaros; las flores con mal olor atraen a las moscas de la carroña o a los escarabajos, etc.
Los síndromes de polinización «clásicos» fueron estudiados por primera vez en el siglo XIX por el botánico italiano Federico Delpino. Aunque son útiles para entender las interacciones entre plantas y polinizadores, a veces no se puede predecir con exactitud el polinizador de una especie vegetal a partir del síndrome de polinización por sí solo, y hay que tener cuidado al hacer suposiciones[3].
El naturalista Charles Darwin conjeturó que la flor de la orquídea Angraecum sesquipedale era polinizada por una polilla entonces no descubierta con una probóscide cuya longitud no tenía precedentes en la época. Su predicción no se verificó hasta 21 años después de su muerte, cuando se descubrió la polilla y se reivindicó su conjetura. La historia de su postulada encuesta

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