Pradera san isidro madrid

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La romería de San Isidro es una de las Pinturas Negras pintadas por Francisco de Goya entre 1819-23 en las paredes interiores de la casa conocida como Quinta del Sordo que adquirió en 1819. Probablemente ocupaba una pared del primer piso de la casa, frente a El gran macho cabrío[1].

Al igual que las demás Pinturas negras, fue trasladada al lienzo en 1873-74 bajo la supervisión de Salvador Martínez Cubells, conservador del Museo del Prado. Su propietario, el barón Emile d’Erlanger, donó los lienzos al Estado español en 1881, y actualmente se exponen en el Museo del Prado[2].

Peregrinación a San Isidro muestra una visión de la peregrinación hacia la ermita de San Isidro de Madrid totalmente opuesta al tratamiento que Goya hizo del mismo tema treinta años antes en La pradera de San Isidro. Si en la obra anterior se trataba de representar las costumbres de una fiesta tradicional en Madrid y de ofrecer una visión razonablemente fiel de la ciudad, en el presente cuadro se representa a un grupo de personajes de la noche, aparentemente embriagados y cantando con rostros distorsionados. También aparecen en el cuadro figuras de diversos estratos sociales. En el primer plano aparece un grupo de extracción humilde, mientras que más al fondo se ven sombreros de copa y hábitos de monjas.

47 desafío

En 1788, Goya recibió el encargo de pintar una serie de cartones para tapices que decorarían el dormitorio de las Infantas en el Palacio de El Pardo. El tema elegido, dada la corta edad de las niñas, fueron los juegos populares.    Tras la muerte de Carlos III y la subida al trono de su hijo, Carlos IV, el proyecto decorativo se interrumpió y de la serie sólo quedan algunos bocetos preparatorios, como los que se conservan en el Museo del Prado:  El prado de San Isidro, La ermita de San Isidro en la fiesta del santo o El bufón del ciego, de los que también existe el cartón.

El origen de una ermita al otro lado del río Manzanares se remonta a 1528, cuando la emperatriz Isabel de Portugal, esposa de Carlos V, ordenó su construcción junto al manantial de agua milagrosa.    Según la tradición popular, San Isidro la hizo brotar en un día muy caluroso en torno al siglo XII para calmar la sed de su señor, Iván de Vargas. Se dice que el futuro Felipe II se curó de unas altas fiebres gracias a esta fuente que es visitada en romería por los madrileños el 15 de mayo de cada año. En La ermita de San Isidro en la festividad del santo, Goya nos muestra a unos majos en primer plano bebiendo y sentados en el suelo y al fondo se ve la ermita y una multitud de personas. La presencia de la Guardia de Corps nos hace pensar que algún miembro de la Casa Real estaba visitando el lugar en ese momento.

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Romería de san isidro

En 1788, Goya recibió el encargo de pintar una serie de cartones para tapices que decorarían el dormitorio de las Infantas en el Palacio de El Pardo. El tema elegido, dada la corta edad de las niñas, fueron los juegos populares.    Tras la muerte de Carlos III y la subida al trono de su hijo, Carlos IV, el proyecto decorativo se interrumpió y de la serie sólo quedan algunos bocetos preparatorios, como los que se conservan en el Museo del Prado:  La pradera de San Isidro, La ermita de San Isidro en la fiesta del santo o El búfalo del ciego, de los que también existe el cartón.

El origen de una ermita al otro lado del río Manzanares se remonta a 1528, cuando la emperatriz Isabel de Portugal, esposa de Carlos V, ordenó su construcción junto al manantial de agua milagrosa.    Según la tradición popular, San Isidro la hizo brotar en un día muy caluroso en torno al siglo XII para calmar la sed de su señor, Iván de Vargas. Se dice que el futuro Felipe II se curó de unas altas fiebres gracias a esta fuente que es visitada en romería por los madrileños el 15 de mayo de cada año. En La ermita de San Isidro en la festividad del santo, Goya nos muestra a unos majos en primer plano bebiendo y sentados en el suelo y al fondo se ve la ermita y una multitud de personas. La presencia de la Guardia de Corps nos hace pensar que algún miembro de la Casa Real estaba visitando el lugar en ese momento.

Francisco goya: la pradera de san isidro/the meadow of san

La pradera de San Isidro ( 1788 ) es un boceto de Francisco de Goya , pintado para una serie de cartones para tapices destinados a decorar el dormitorio de las infantas en el Palacio de El Pardo . Con la muerte de Carlos III el proyecto quedó inconcluso, y el cuadro, previsto para medir siete metros y medio de longitud, quedó en una minuciosa nota. El boceto pasó a ser propiedad de los duques de Osuna hasta 1896, año en que fue adquirido por el Museo del Prado . [A pesar de su reducido tamaño, se ha convertido en el modelo iconográfico del goyesco madrileño[2].

Muestra una vista de Madrid desde la ermita de San Isidro , patrón de la ciudad, el día de la romería. El tema de la obra, en palabras del propio autor a su amigo de la infancia Martín Zapater , es

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Como es tradicional, después de la misa la multitud se sienta en las suaves laderas para disfrutar de un rato de relax. Goya aprovecha para mostrar una vista de Madrid al otro lado del Manzanares , en uno de los pocos motivos paisajísticos realizados por el artista. En él se ve a lo lejos la gran cúpula de San Francisco el Grande y la mole del entonces nuevo Palacio Real . En el primer plano un grupo muy dinámico de figuras charlando animadamente y detrás de ellos, y en la orilla, en el plano medio, se ve el bullicio de la multitud que se va reduciendo, perdiéndose a la izquierda en la orilla del río.