Estrategia estatal de infraestructura verde y de la conectividad y restauración ecológicas

beneficios de las infraestructuras verdes

Los servicios de los ecosistemas son los beneficios que fluyen de la naturaleza a las personas. Pueden ser de aprovisionamiento (por ejemplo, el suministro de alimentos, aire y agua limpios y materiales), de regulación (por ejemplo, la regulación del agua y el clima, el ciclo de los nutrientes, la polinización o la formación de suelos fértiles) o culturales (por ejemplo, las oportunidades de recreo o la inspiración que obtenemos de la naturaleza). Los ecosistemas naturales son multifuncionales, es decir, pueden proporcionar una amplia gama de servicios simultáneamente. La gama y el flujo de estos beneficios dependen en gran medida de la biodiversidad y del estado de los ecosistemas.

Una red de ecosistemas sanos suele ofrecer alternativas rentables a las infraestructuras «grises» tradicionales, lo que redunda en beneficio de los ciudadanos de la UE y de la biodiversidad. Por eso la UE fomenta el uso de soluciones de infraestructura verde y azul basadas en la naturaleza.

La infraestructura verde es una red estratégicamente planificada de zonas naturales y seminaturales con otras características ambientales diseñadas y gestionadas para prestar una amplia gama de servicios ecosistémicos como la purificación del agua, la calidad del aire, el espacio para el ocio y la mitigación y adaptación al clima. Esta red de espacios verdes (tierra) y azules (agua) puede mejorar las condiciones ambientales y, por tanto, la salud y la calidad de vida de los ciudadanos. También apoya una economía verde, crea oportunidades de empleo y mejora la biodiversidad. La red Natura 2000 constituye la columna vertebral de la infraestructura verde de la UE.

definición de infraestructura verde urbana

Las ciudades necesitan tanta infraestructura verde como sea posible, dado lo densas e impermeables que suelen ser. En el entorno urbano, la infraestructura verde lo abarca todo, desde los parques hasta los árboles de las calles y los tejados verdes, pasando por los bioswales: en realidad, todo lo que ayuda a absorber, retrasar y tratar las aguas pluviales, mitigando las inundaciones y la contaminación aguas abajo. Las infraestructuras verdes también crean oxígeno, secuestran carbono y crean un hábitat para la fauna. También se ha demostrado que la vegetación urbana mejora la salud mental y el bienestar.

Cada ciudad debería tener su propia estrategia de infraestructura verde y un plan de acción para hacerla realidad. Filadelfia y Nueva York están liderando el camino con planes de infraestructura verde que son un modelo a seguir. En

de las carreteras. Con la mejora de la calidad del aire debida a todos los nuevos árboles, tejados verdes y parques, las comunidades se beneficiarán también en el aspecto social o sanitario. La ciudad calcula que se evitarán 20 muertes por asma y que se perderán 250 días de trabajo o escuela. Las muertes por exceso de calor urbano también podrían reducirse en 250 en 20 años. Por último, los beneficios económicos también son notables: la nueva vegetación aumentará el valor de las propiedades en 390 millones de dólares a lo largo de 45 años, con lo que también aumentarán los impuestos sobre la propiedad que recauda la ciudad.

infraestructura verde de la agencia europea de medio ambiente

Necesitamos desarrollar, preservar y mejorar una infraestructura verde saludable para ayudar a detener la pérdida de biodiversidad y permitir que los ecosistemas presten sus numerosos servicios a las personas y a la naturaleza. Cuanto mayor sea la escala, la coherencia y la conectividad de la red de infraestructura verde, mayores serán sus beneficios. La estrategia de la UE sobre infraestructura verde pretende esbozar cómo desplegar esa red y fomenta la actuación a todos los niveles.

El desarrollo de la infraestructura verde es un paso clave para el éxito de la Estrategia de Biodiversidad UE 2020. El objetivo 2 de la Estrategia exige que «para 2020 se mantengan y mejoren los ecosistemas y sus servicios mediante la creación de infraestructuras verdes y la restauración de al menos el 15% de los ecosistemas degradados». Pero la infraestructura verde contribuye a los 6 objetivos de la Estrategia, en particular a la plena aplicación de la Directiva de Aves y Hábitats (objetivo 1) y al mantenimiento y mejora de la biodiversidad en el medio rural y marino (objetivos 3 y 4).

El 6 de mayo de 2013, la Comisión adoptó una estrategia a escala de la UE para promover las inversiones en infraestructura verde, con el fin de restablecer la salud de los ecosistemas, garantizar que las zonas naturales permanezcan conectadas entre sí y permitir que las especies prosperen en todo su hábitat natural, de modo que la naturaleza siga proporcionándonos sus numerosos beneficios. La estrategia promueve el despliegue de infraestructuras verdes en toda Europa, así como el desarrollo de una Red Transeuropea de Infraestructuras Verdes en Europa, la llamada RTE-G, equivalente a las redes existentes de transporte, energía y TIC. Esto también puede contribuir a mejorar la salud y el bienestar de los ciudadanos de la UE, proporcionar puestos de trabajo e impulsar nuestra economía.

estrategia de infraestructura verde y azul

La fragmentación del paisaje a causa de las actividades humanas y las infraestructuras es una de las principales causas de la disminución de muchas poblaciones europeas de fauna silvestre, de la que se tiene constancia. La tendencia actual de aumento constante de la fragmentación del paisaje contradice el principio de sostenibilidad y existe una necesidad clara y urgente de actuar. Es probable que la continua proliferación del desarrollo urbano y de las infraestructuras de transporte provoque un aumento significativo de los problemas ya existentes. Es probable que este aumento sea importante, sobre todo porque muchos de los efectos ecológicos de los niveles actuales de fragmentación aún no se han manifestado plenamente [2].

La conectividad ecológica sigue siendo una prioridad para la política internacional de conservación de la biodiversidad; así lo ilustra la Meta 11 de las Metas de Aichi para la Biodiversidad, firmada en la COP 10 del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) en 2010, que establece que «Para 2020, al menos el 17% de las zonas terrestres y de aguas interiores y el 10% de las zonas costeras y marinas, especialmente las zonas de especial importancia para la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas, se conservarán mediante sistemas de áreas protegidas gestionados de forma eficaz y equitativa, ecológicamente representativos y bien conectados, y otras medidas eficaces de conservación basadas en la zona, y se integrarán en el paisaje terrestre y marino más amplio» [8].

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad